30 may 2012

SuperOné



Un par de jornadas bastante agitadas tenía por delante el equipo nacido en la esquina de Mosconi y Bahía. Más allá de la lógica sobrecarga física que a cuestas debíamos llevar, lo más costoso no sería eso. Se jugaban las útlimas cartas, y nuestra intención no era irnos al mazo.

Así salía al verde césped de Muni, Onega Fútbol Club. Iluminado por los enceguecedores reflectores del estadio y por una Luna que jugaba a las escondidas, como espiando lo que pasaría esa noche. Esa noche del Sábado 26 de Mayo que quedará (al menos para este humilde blogger), como uno de los matches más disputados y mejor jugados en la corta historia de Torneos oficiales.
Un verdadero flashback surgió cuando los players se movían en el campo de juego, cuando se conectaban, cuando se entendían a la perfección. Un retroceso en el tiempo a lo que fue el Verdiblanco en la participación del Torneo anterior, allá por 2011. No parecía ser el que estaba colocado en las últimas posiciones de este nefasto Apertura 2012, no. Parecía ese grupo luchador que ante las adversidades no se echa a menos e infla el pecho con orgullo ante cualquiera que se nos presente. No es un detalle menor, sabiendo que el rival era nada menos que el segundo en nuestra tabla de posiciones. Fútbol y toques pretendía la hinchada local a gritos (siempre enarbolada por la bandera que nos acompañó en todas las ocasiones). Había que dejar un poco de lado el exceso de actitud en esta oportunidad, a través de juego productivo y reluciente se podía lograr un buen resultado.

¡Y si nos habremos sacado chispas ambos, eh! Despliegue en la ancha y la media de todo el campo de juego, prolijidad y concentración ante los ataques rivales. Armas de buen llevar, para contrarrestar esa maléfica suerte que pretende ser nuestra amiga pero no lo va lograr.
Al bajar el telón del primer acto, nos miramos uno al otro. Un poco soprendidos, un poco satisfechos. Porque esos que se pusieron delante nuestro, no estaban mejor. Se sintieron azotados por las garras verdes a diestra y siniestra. Entonces el 0-0 parcial les parecía buen resultado.

Mediando ya la segunda parte, las ganas de meter y meter aumentaron, aunque sin dejar el fútbol de lado. Todo en buena ley. Pero había sabor a poco para el conjunto verde, tenía sed de más. Lo justificaba y lo necesitaba.. Entonces un indicio de buen augurio: adiós malos espíritus, Chacho nuevamente besaba el gol. Un gol bastante festejado, aliviador. Merecido por mucho. Adelante en el marcador, ¿ahora quién paraba a Onega F.C?
Sí, vos, alma opositora de Onega. Sabemos que estás pero no te vemos. Y diste la nota otra vez, faltando poco para el final del encuentro. ¿Por qué? No hay respuesta. Lo que sí podemos decir es que inusitadamente, increíblemente (aún para el rival), el match terminó 1-1. Un sabor raro, que no es a poco, sino más bien amargo... Pero a mi no me hablen frustraciones, querido lector, el camino aún está lejos de concluir.

P.Zapata (5)
Nos llena de orgullo.





22 may 2012

Ganar perdiendo


Volvemos a aparecer, a través de estas humildes líneas escritas por un Fanático sin límites. Sí, porque este blogger siente tanto como ustedes estos momentos que vive el Club de nuestros amores. Épocas de apasionados y tristes domingos, en donde las victorias nos amagan y nos tiran un caño, haciéndonos pasar de largo.
Entonces decía, que acá estamos todos nosotros. Que mantenemos un Amor sin tregûa ni entretiempos, donde confiamos en que la unión todo lo puede y que unos simples resultados adversos no empujarán al abismo.
Domingo al estilo londinense. Espiaba el Sol de a ratitos, tal vez esperando la salida del equipo verdiblanco a la cancha; y salen nomás, aproximadamente a las 16 horas. Respaldados por una hinchada incondicional que se agrandó considerablemente, y una bandera que reza lo que todos mantenemos como estandarte. Comenzando el match, los verdes se dan cuenta que los originales rivales no se presentaron a la cita. Viejos conocidos: Ramallo. Aquel con el que se mantuvo un encuentro picante, allá por el 2011, donde el resultado quedó en tablas. En reemplazo, un rejunte de jugadores que había finalizado recientemente su partido en la competencia, sumado a otros individuos a los que no se le reconocía ni su propio nombre... En fin, estaba el rival en el campo. Rival de toques cortos en ataque, pero improlijidades en el fondo. Eso le produjo grandes beneficios a Onega F.C., el punto débil estaba ahí, en la defensa contraria.
Sin embargo, no todo es obviedad en el Fútbol y el primer grito de gol fue ajeno. Abajo en el marcado, Onega, aún sabiendo que su partido estaba ganado, quería inyectarse intravenosamente una victoria para regocijo propio. No más derrotas, no más. Entonces apareció el Quince, que tras un rebote conectó el balón adentro del arco rival. Empate, alivio, ganas de dar vuelta la historia, continuar por la senda que más alegrías da.

Finaliza el primer acto, y la hinchada (y el equipo mismo) se mantiene en vilo. Sabía que el hilo del match estaba manejado por manos verdes y blancas. La cuestión era resolver el asunto de una buena vez, sin más incógnitas.Pero este domingo londinense no fue la excepción.
Volvieron a escena la insana costumbre de miradas al cielo preguntando "¿Por qué?", reproches propios, hechos de suma impotencia. Nuevamente, no encontramos la respuesta. Pero si mantuvimos ese grito grupal que nos obliga y nos provoca la sensación de seguir siempre Adelante. Eso es lo que se vivieron en los veinticinco minutos del complemento. Y sin exageraciones, veinticinco minutos puros. Porque aunque la posesión no fue total, sí lo fue las situaciones de gol autoelaboradas, y no por errores ajenos.

La dinámica de lo impensado pudo más, diría Panzeri. En la borra del partido, fatal situación al ver que el balón estaba acariciando nuestra red. Sí, 1-2. Creer...o creer. Pero la derrota otra vez frustró los corazones de todos los hinchas del conjunto de los huevos de acero.

Esto es un Equipo.
¿Qué decir? Reflexión ya es una palabra que ni hace falta decirla; Decepción tampoco. Pero este camino aún no terminó, hasta el pitazo final Onega nunca sacará el pie del acelerador.

P.Zapata (5)

5 may 2012

Cuesta arriba.


Dicen que los grande imperios no se formaron de la noche a la mañana, también cuenta que en el camino a la gloria varios soldados cayeron en batalla, superaron grandes tormentas a fuerza de voluntad y que a pesar de tener todo en su contra pudieron lograr su objetivo. Uno podría preguntarse ¿Cómo lo hicieron? Fácil, creyendo en si mismo, conociendo sus fuerzas y debilidades pero lo más importante: sabiendo que a pesar que podían perder sabían que atrás de cada uno había un compañero que iba a dar la vida como ellos por el objetivo.
Llevando está introducción histórica a nuestra realidad no es grato volver después de tanto tiempo al blog teniendo que informar que las cosas no están saliendo como todos ilusionado, llenos de sueños de gloria y ganas de vernos festejando a fin del camino allá por principio de marzo esperábamos, pero a pesar que las nubes parecen tapar el sol y de que la salida parece más lejos que nunca es MUY importante resaltar la unidad del grupo en este duro momento y el respaldo que nos damos los unos a los otros.
Involucrándonos más en el tema torneo ¿qué más podemos decir? Un torneo parejísimo, duro como pocos, de buen pie, con equipos aguerridos, bien preparados y con las cosas claras, entonces ¿porqué nos cuesta tanto ganar? La suerte señoras y señores. La maldita y cruel suerte esa que a veces nos sonríe o nos da la espalda. Todos sabemos y nadie duda de nuestras condiciones como equipo, mucho menos como grupo que somos. Pero nos falta esa aliada incondicional que cualquier equipo con aspiraciones a un título debe tener. Esa que en algún momento haga que entre una pelota salvadora o que la pecosa reviente uno de los caños de nuestro arco, salga y nos vuelva a hacer respirar y latir el corazón; también podemos ver la falta de ésta entrañable amiga en la cantidad de soldados que se están cayendo de las filas por distintas lesiones.

Pasa una, y pasan todas. Ese efecto dominó que surge inesperadamente, y cuando existen todas las ganas e intenciones de modificar esta realidad nos vemos reflejados ante lo crudo que es saber que faltan pocas semanas para el final de la Primera Ronda. Sí, esa primera ronda que supimos manejar de manera categórica en la versión 2011.
Pero no se le puede echar todo el "fardo" al vil azar (que nos rodea). No. En función de nuestro gran participación en el ´11, resultaba lógico que los rivales serían de mayor categoría. Aún permaneciendo en la misma Liguilla. Y así fue, porque en líneas generales y salvo excepciones, son mejores. Onega enfrentó a players de mayor talla respecto del Apertura pasado. Y por supuesto que esta bueno que sea así; los obstáculos comienzan a teñirse de mayor dificultad, y conseguir la meta es mucho más duro y sacrificado.
Aunque no todo está dicho, fanáticos del Verdiblanco Pasión. La esencia de las garras y los huevos de oro continúa firme como el principio, eso es una gran ayuda para seguir adelante. ¿Dolidos por qué no sale lo que pretendíamos, allá en épocas estivales? No cabe duda que sí. Pero la Fuerza es mucho más inmensa, el Ímpetu nos viste de verdaderos hombres, y la Confianza nos permite unirnos todas y todos en un momento extraño (pero real) que difícilmente pensamos que ibamos a vivir.
Todavía falta, nunca lo den por muerto al seleccionado de Devoto...

M. Dorrego (23) y P. Zapata (5)

Esto sí que es un Grupo !