Un par de jornadas bastante agitadas tenía por delante el equipo nacido en la esquina de Mosconi y Bahía. Más allá de la lógica sobrecarga física que a cuestas debíamos llevar, lo más costoso no sería eso. Se jugaban las útlimas cartas, y nuestra intención no era irnos al mazo.
Así salía al verde césped de Muni, Onega Fútbol Club. Iluminado por los enceguecedores reflectores del estadio y por una Luna que jugaba a las escondidas, como espiando lo que pasaría esa noche. Esa noche del Sábado 26 de Mayo que quedará (al menos para este humilde blogger), como uno de los matches más disputados y mejor jugados en la corta historia de Torneos oficiales.
Un verdadero flashback surgió cuando los players se movían en el campo de juego, cuando se conectaban, cuando se entendían a la perfección. Un retroceso en el tiempo a lo que fue el Verdiblanco en la participación del Torneo anterior, allá por 2011. No parecía ser el que estaba colocado en las últimas posiciones de este nefasto Apertura 2012, no. Parecía ese grupo luchador que ante las adversidades no se echa a menos e infla el pecho con orgullo ante cualquiera que se nos presente. No es un detalle menor, sabiendo que el rival era nada menos que el segundo en nuestra tabla de posiciones. Fútbol y toques pretendía la hinchada local a gritos (siempre enarbolada por la bandera que nos acompañó en todas las ocasiones). Había que dejar un poco de lado el exceso de actitud en esta oportunidad, a través de juego productivo y reluciente se podía lograr un buen resultado.
¡Y si nos habremos sacado chispas ambos, eh! Despliegue en la ancha y la media de todo el campo de juego, prolijidad y concentración ante los ataques rivales. Armas de buen llevar, para contrarrestar esa maléfica suerte que pretende ser nuestra amiga pero no lo va lograr.
Al bajar el telón del primer acto, nos miramos uno al otro. Un poco soprendidos, un poco satisfechos. Porque esos que se pusieron delante nuestro, no estaban mejor. Se sintieron azotados por las garras verdes a diestra y siniestra. Entonces el 0-0 parcial les parecía buen resultado.
Mediando ya la segunda parte, las ganas de meter y meter aumentaron, aunque sin dejar el fútbol de lado. Todo en buena ley. Pero había sabor a poco para el conjunto verde, tenía sed de más. Lo justificaba y lo necesitaba.. Entonces un indicio de buen augurio: adiós malos espíritus, Chacho nuevamente besaba el gol. Un gol bastante festejado, aliviador. Merecido por mucho. Adelante en el marcador, ¿ahora quién paraba a Onega F.C?
Sí, vos, alma opositora de Onega. Sabemos que estás pero no te vemos. Y diste la nota otra vez, faltando poco para el final del encuentro. ¿Por qué? No hay respuesta. Lo que sí podemos decir es que inusitadamente, increíblemente (aún para el rival), el match terminó 1-1. Un sabor raro, que no es a poco, sino más bien amargo... Pero a mi no me hablen frustraciones, querido lector, el camino aún está lejos de concluir.
P.Zapata (5)
| Nos llena de orgullo. |