24 may 2013

Injusticia divina.

Desde bien temprano, todos/as los oneguenses/sas que compartimos esta Pasión sabíamos que era un encuentro crucial por definir el líder del grupo 2, Torneo Mundogol 2013. Enfrente lo teníamos al mismísimo Wilde, aquel team que nunca vimos jugar y primereaba en las posiciones.
Por eso desde un comienzo se saboreaba un valor agregado. Más allá que, en los papeles, enfrentabamos a un conjunto "de temer", en la cancha somos ocho contra ocho y las ventajas puede pueden reducirse al mínimo. Allí estaban Onega F.C. y Wilde entonces, cara a cara disputando un esperado enfrentamiento.

Los primeros minutos del juego, notoriamente, fueron de "investigación" mutua. Era el primer enfrentamiento en Torneos oficiales y el estudio del juego era necesario. Sin embargo ello no duro mucho. Onega, como de costumbre, asomaba la cabeza como nato protagonista.
Remates a media distancia de Divico, llegadas al fondo por los laterales, toques cortos y precisos de tres cuartos de cancha para adelante, eran las fórmulas que proponía Onega para desequilibrar el score a nuestro favor. Wilde, como la mayoría de los equipos del Torneo, se manejaba con pases largos áereos y el apoyo en la habilidad de sus jugadores de la banda central.
Se intuía que en pardas concluiría la primera mitad, sin embargo un fallido despeje de nuestra (firme y segura) defensa verdiblanca, dejó servido el balón a los pies del rival que a los ponchazos y sin merecerlo se llevaba la ventaja a su favor cuando sonó el pitazo parcial.
Plenario en mitad de cancha para cruzar ideas, comentarios, consejos para demostrar en el resultado lo que se desplegaba en el campo de juego (ya es una costumbre) eran las armas de la dirección técnica oneguense y de sus players. Salir a darlo vuelta, ese era el objetivo.

Fue entonces que presenciamos uno de los mejores Segundos tiempos en lo que va de la competencia. No sólo la agresividad en los ataques, sino por la regularidad de las mismas y la anulabilidad al juego del rival.
Y vaya pa´ delante Onega nomás. Vaya con Leal, con Dorrego, hasta con Accomasso lleguemos al área rival. Vayamos que ellos se encerraron en su madriguera y no tienen intenciones de salir hasta que termine el otoño.
Envidiable la perseverancia de las "garras verdes", para dar a entender a todos que un resultado adverso no concluye nuestra lucha, sino la agiganta. Nuevos remates de Divico, mucho peligro en pelotas paradas y, según lo visto por este blogger, la clave del partido: la llegada por las bandas. Remate-centro cruzado de Zapata P. para la llegada mansa de Rivero y estampar el empate. Descontrol: ahora las cosas en su lugar.

La sonrisa no fue completa, hay que decirlo. Para desconsuelo de todos, el amarrete y anulado Wilde se llevó los tres puntos: una pelota que se iba bien (pero bien) lejos de nuestra portería, por cuestiones de sin razón humana decidió ingresar lenta y desgraciadamente por debajo de los tres palos y decretar el resultado final. Estupefacción y bronca. De los de adentro, de afuera. De todos.
Si fuera el fútbol tan predecible, ¿sería Fútbol? La respuesta se las dejo a ustedes.

Hasta la próxima aventura, hermanos de Pasión!

- Redacción Oné -
A las masas se las lleva comunicadas.

6 may 2013

Sudando, pero trepando.

Una noche de sábado tormentosa impidió lo que podría haber sido un fin de semana de mucho brillo puro. Aún así, eso no opacó la defensa del título mundial de los medianos...ni tampoco la presentación de Onega, una vez más, en el Torneo Mundogol 2013.
En lo inmediato se venía de una derrota costosa, pero no sepulcral. Los comentarios de los espectadores, jugadores, simpatizantes del buen fútbol, indicaron que fue el match mejor jugado por los Verdiblancos. Entonces había que seguir por esa línea, la correcta, hasta lograr la senda del triunfo. Esa era la idea.
Ante nosotros se encontraba un debutante rival, Sarmiento. Tal vez su nombre debido a los orígenes del barrio, de alguna calle que compartan, ó sólo por fanatismo al personaje histórico argentino (algo que, realmente, dudo mucho).

La cuestión es que el partido inició con una arremetida envolvente de las garras verdes. Los locales, subjetivamente, eramos nosotros; estaba bueno que sacáramos chapa de eso más allá que el Estadio es el mismo para todos.
A los minutos del inicio, el Nueve oneguense abre el marcador para poner las cosas en su lugar y demostrar en el resultado lo que se daba en el juego. Pero la singularidad de este deporte la da la sorpresa, fue por eso que el 1-1 que se visualizaba al finalizar la primera parte generó cierta inquietud en toda la banda de Devoto. Inquietud que no provocó nerviosismo, ni mucho menos.
Apenas con el pitazo del segundo período, Onega volvío a la ventaja, a través de lo que fue el doblete del Nueve. La tranquilidad y la efectividad condicionaban para bien el rendimiento del verdiblanco.

Algunos cambios posicionales y de jugadores sucedieron transcurridos casi los tres cuartos del encuentro. Debutando el pibe Rivero, aportando aire Leal (y marcando el tercero, sellando el score definitivo). Onega volvió a la victoria, señoras y señores.
Sería engorroso realizar el Uno x Uno a través de esta columna, aunque se podría resaltar como destacado la profunda posesión del balón a lo largo y, sobre todo, lo ancho del campo de juego. La pelota, en cierto momento, estuvo mucho en el aire, aunque eso se modificó en los oportunos momentos y clarificó mucho más la esencia de la propuesta de juego oneguense que se afianza jornada tras jornada.
Promediando la fase de grupos, nos encontramos clasificando a las eliminatorias dentro de las primeras cinco posiciones. Lo más importante: la agresividad y el despliegue van en progreso, ante cada Domingo de fútbol que se nos presenta.

A seguir!
3er Gol. Victoria concretada.

Pablo Zapata
- Redacción Oné -