6 may 2013

Sudando, pero trepando.

Una noche de sábado tormentosa impidió lo que podría haber sido un fin de semana de mucho brillo puro. Aún así, eso no opacó la defensa del título mundial de los medianos...ni tampoco la presentación de Onega, una vez más, en el Torneo Mundogol 2013.
En lo inmediato se venía de una derrota costosa, pero no sepulcral. Los comentarios de los espectadores, jugadores, simpatizantes del buen fútbol, indicaron que fue el match mejor jugado por los Verdiblancos. Entonces había que seguir por esa línea, la correcta, hasta lograr la senda del triunfo. Esa era la idea.
Ante nosotros se encontraba un debutante rival, Sarmiento. Tal vez su nombre debido a los orígenes del barrio, de alguna calle que compartan, ó sólo por fanatismo al personaje histórico argentino (algo que, realmente, dudo mucho).

La cuestión es que el partido inició con una arremetida envolvente de las garras verdes. Los locales, subjetivamente, eramos nosotros; estaba bueno que sacáramos chapa de eso más allá que el Estadio es el mismo para todos.
A los minutos del inicio, el Nueve oneguense abre el marcador para poner las cosas en su lugar y demostrar en el resultado lo que se daba en el juego. Pero la singularidad de este deporte la da la sorpresa, fue por eso que el 1-1 que se visualizaba al finalizar la primera parte generó cierta inquietud en toda la banda de Devoto. Inquietud que no provocó nerviosismo, ni mucho menos.
Apenas con el pitazo del segundo período, Onega volvío a la ventaja, a través de lo que fue el doblete del Nueve. La tranquilidad y la efectividad condicionaban para bien el rendimiento del verdiblanco.

Algunos cambios posicionales y de jugadores sucedieron transcurridos casi los tres cuartos del encuentro. Debutando el pibe Rivero, aportando aire Leal (y marcando el tercero, sellando el score definitivo). Onega volvió a la victoria, señoras y señores.
Sería engorroso realizar el Uno x Uno a través de esta columna, aunque se podría resaltar como destacado la profunda posesión del balón a lo largo y, sobre todo, lo ancho del campo de juego. La pelota, en cierto momento, estuvo mucho en el aire, aunque eso se modificó en los oportunos momentos y clarificó mucho más la esencia de la propuesta de juego oneguense que se afianza jornada tras jornada.
Promediando la fase de grupos, nos encontramos clasificando a las eliminatorias dentro de las primeras cinco posiciones. Lo más importante: la agresividad y el despliegue van en progreso, ante cada Domingo de fútbol que se nos presenta.

A seguir!
3er Gol. Victoria concretada.

Pablo Zapata
- Redacción Oné -



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