5 dic 2010

El 2010 comienza a decir adiós...

(Desde Redacción)

Incondicionales fanáticos del verdiblanco, ¿como están? Extrañaba redactar, extrañaba descargarme de manera escrita (aunque me encanta mucho más expresarme de forma oral) todo lo que sentí, siento, y sentiré por mi viejo y Querido Onega F.C.
Con el sólo hecho de nombrar ese hermoso nombre de cinco letras, siento que mi vida tiene un motor especial que me hace ver todas las cosas que suceden de una manera distinta y mucho más positiva. Todo eso me hace sentir mi querido y eterno Onega.

Sin embargo, la intención de la publicación presente no es contar sentimientos del autor que escribe para y por el club que ama y sostiene más allá de todo. La intención de este post es realizar (vale aclarar, según mi criterio) un pequeño análisis del 1er Torneo Oficial disputado luego de varios años de ruedo de balón en el verde césped del Polideportivo.

En principio, y para tener en cuenta, es la definición que delineé en el párrafo anterior: 1er Torneo Oficial. ¿Por qué hay tenerlo en cuenta? La respuesta está a la vista. Siempre la primera experiencia es la más díficil de enfrentar, la más difícil de superar, la más difícil de imaginar.
Y uno se da cuenta de ello al instante: al ver la hoja de antecedentes en torneos en blanco, es claro que uno no puede presuponer que puede llegar a suceder.
Eso mismo paso a lo largo de todo el torneo Clausura Sportpro ´10. En medio de todo ese mar lleno de dudas, curiosidad de lo que vendrá, y sobre todo ansiedad, Onega debía salir al campo de juego (domingo tras domingo) a enfrentar a todo enemigo futbolístico que se nos presentase.

Me expreso en primera persona: ¡qué tremendas ganas había semana tras semana para que llegara el domingo! Jugar al fútbol, encima defendiendo los colores que uno más quiere, es algo impagable. No todos tienen ese enorme privilegio. Brindo por esos momentos sucedidos (y que van a seguir sucediendo).
Y también que terrible mambos se armaban en la cabeza de uno a minutos de comenzar cada partido, Dios mío. Llegar al vestuario, vestirnos para salir a campo, estallándonos a risas para poder sobrepasar de la mejor manera ese regular nerviosismo y en ese momento...la llegada del rival al vestuario. Entrecruzamiento de miradas que hablaban más que nunca: "estos son unos tremendos cuatro de copas","hoy hay que poner más actitud que nunca","el buen juego ante todo".
Miradas infaltables que sucedían antes de cada pitazo inicial. Eternos gritos de aliento y apoyo, desde adentro y afuera, que transforman y concentran como nunca. "Salgan a divertirse, jueguen y hagan jugar, y sobre todo, piensen en la persona que los tiene atrás,adelante y al lado suyo".

Se vivieron partidos de todos los colores y tamaños. Negros bien oscuros, celestes color cielo, y grises y enanos como la persona que escribe esta columna. Creo que cada uno de nosotros sabe que en este torneo se vivieron más malas que buenas, más frustraciones que alegrías. Pero hay algo que se mantuvo a lo largo del torneo y será muy dificil de quitar: la entereza ante cada situación. Esa entereza que va ineludiblemente de la mano de la madurez, y que forma y hace progresar a los grupos. Eso es lo más rescatable y valorable de esta primera de muchas experiencias.

Las cosas no sucedieron como esperábamos, sí. Pero tampoco sucedieron como peor creíamos que iban a suceder: grupo destrozado, ánimo por el subsuelo, desconsuelo irremediable.
Porque el grupo está más unido que nunca, más firme y convencido que nunca que con trabajo y responsabilidad se puede llegar a dónde querramos.

Por todo ello, deseo con muchas ansias que el próximo torneo sea mucho mejor. Que sintamos con todas las letras que somos un equipo de fútbol que se la juega a morir para conseguir lo que quiere. Ese equipo que este orgulloso de ser un equipo.

Un abrazo grande a todos; prontas recuperaciones para los players que están momentáneamente a un costado del verde césped, esperando con muchas ganas el regreso. Los estamos esperando fervientemente.

Pabli (5).-


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