¿Por qué nos persiguió en todo el torneo, desde lo más recondito del planeta, el amargo sabor de la derrota? ¿Por qué los gritos de festejo y algarabía nos dan la espalda? ¿Por qué la victoria nos engancha y nos hace pasar de largo? Muchas preguntas, rebuscadas respuestas.
Lo que sí es una realidad, es que el domingo pasado la derrota se hizo presente, otra vez. El resultado no fue apabullante como sí lo fue hace dos semanas, en el enfrentamiento vs Resistencia, pero dolió de la misma manera que aquel partido perdido (y del resto).
Onega arrancó con el pie izquierdo el match. Errores puntuales para determinar, a pocos minutos de comenzar, un par de goles en contra. Responsabilidad repartida entre Tomás (reemplazando, en esta oportunidad, al destacado Pollo) y Nico, para que Onega se encuentre 3-0 en contra al finalizar los primeros 25 minutos. Un primer tiempo apático para nuestro equipo verdiblanco, tanto por el score como por el juego desarrollado.
Poco intercambio de palabras entre los jugadores que nos representan, mucho refresco de cabeza tanto físicamente (35 grados, bajo techo de chapa) como psíquicamente (había que remontar un soprendente resultado desfavorable). Los (refrescados) players oneguenses salen a la cancha, quienes sentían mezcla de fastidio y fuerza mental para salir con todo en el segundo tiempo.
Y así fue. Sí Onega propuso como objetivo ser el protagonista, lo logró sin dudas. Arrasó futbolísticamente al rival, lo dejó practicamente encerrado dentro de su propio campo de juego. Sólo faltaba concretar las situaciones que se presentaron consecutiva y rápidamente.
Pero (siempre hay un pero) los goles no llegaron. Más bien si llegaron, pero no en su totalidad...Palos, atajadas espectaculares (y exageradas, en su mayoría) del arquero rival, situaciones desperdiciadas. Mucha llegada al arco, que lamentablemente no se transmitió en nuestro score. En definitiva, el resultado final fue de 3-6. Una verdadera pena.
Estimado lector, usted se preguntará, ¿a que se debe el título de la publicación? A mi parecer, la respuesta esta a la vista...¿Acaso los contratiempos no fueron protagonistas en este torneo? Válido aclarar que denomino "contratiempo" a todo lo referido a hecho/suceso que aparece sorpresivamente, fuera de los planes, en fin: contratiempo.
Aún se lamenta mucho la lesión del player Edú, que por suerte evoluciona favorablemente. Se lamenta que Lion y Luchio no puedan definitivamente recuperarse de sus respectivas lesiones, y poder acompañarnos en este camino en el cuál estamos dejando nuestras primeras huellas. Se lamenta (impactante a mi parecer) que siendo un grupo amplio de jugadores, no lleguemos a cubrir un mínimo de players para hacer frente a los partidos (en este encuentro, recurrimos a Tomás y Lucas para completar la formación)
Quizá, lo mejor en este momento sea pensar en lo que se viene, en el futuro inmediato. Prohibido olvidar, sin embargo, este torneo (¿torneo?) en el que participamos. Por ser el primero, por ser el que esperamos después de tantos idas y vueltas. Pero sobre todo prohibido olvidar por ese detalle que hace y forma un equipo de nuestras características: la experiencia. Esa experiencia sumamente solidaria, que entrega todo y no recibe nada a cambio.
Ahora (como bien especificó Edú en la publicación anterior: http://onega-fc.blogspot.com/2010/11/se-viene-la-ultima-fecha.html) se viene el match vs Los Gordos, que tantos recuerdos nos trae de aquella tarde estival de febrero. Y luego...luego nada. A pensar en Los Gordos y nada más.
Saludos fanáticos incondicionales, Onega desea, más que a nada, regalarse un fin de torneo como realmente se merecen.
Pabli (5)
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