Según miembros
de un equipo, al que Onega ya enfrentó, desde el otro lado del alambrado, casi
finalizando el partido del verdiblanco, se escuchó, se murmuró que lo que se estaba
mostrando adentro del verde césped “no era fútbol”, allá ellos con su forma de ver
este deporte tan lindo, que tanto nos gusta, pero, déjenme disentir muchachos
“del otro equipo”, Onega jugó al FÚTBOL y jugó un partido muy completo, fue
mucho más que su rival y por eso se llevó los dos puntos.
No fue una
semana fácil para los que visten y siguen esta camiseta, tres derrotas
seguidas, bajo nivel en casi todas sus líneas, y luego del partido frente a Los
Intrusos de la semana pasada, se tocó fondo y se empezó a trabajar en lo
anímico, en lo táctico y en lo futbolístico, para olvidar este mal momento y
volver a ser Onega. Desde este humilde blog, la semana pasada se pidió un
cambio, una reacción, tanto de jugadores como de cuerpo técnico y eso fuimos a
buscar este domingo, en las canchas del Barrio de Palermo. También dijimos
que de esta se salía unidos, más que nunca, y eso fue lo que se vio, un grupo
unido, compartiendo el mismo objetivo de cambiar la mala racha de resultados y
levantar el nivel. Larga charla técnica en la mitad de cancha, arenga, himno
nacional argentino y a jugar.
Desde el minuto
0, Onega decidió atacar y dispuso de una dupla de atacantes en el ocho inicial,
mostrando un cambio de actitud de cara al arco rival y poder generar más
jugadas de peligro. Meksondois salió a la cancha con un jugador menos y obligó
a Onega a hacerse cargo de la pelota y fue así durante todo el partido. El
verdiblanco monopolizó la pelota, la hizo rodar por todo el campo y con
paciencia empezó a arrimarse al primer grito del domingo. El equipo de casaca
amarilla se animó y buscó con jugadas aisladas acercarse al arco defendido por
Acomasso, pero la defensa muy firme sacó todo. Onega generaba peligro, pero sin
embargo, el gol no llegaba, hasta que en el minuto 18, el medio recuperó la
pelota, dejaron a Daich mano a mano y ante la salida del arquero, definió al
primer palo y a cobrar. Tranquilidad para los de adentro y para los de afuera,
Onega jugaba bien, manejaba el partido y además ganaba 1-0.
En el segundo
tiempo, imaginábamos, que pese a tener uno menos, Meksoindos iba a salir del
fondo para buscar el empate y de esta forma que el verdiblanco tenga más
espacios de mitad de cancha para adelante, para poder liquidar la historia,
pero no fue así, el equipo rival formó un bloque defensivo, se agrupó atrás,
bien parado de contra y listo para aguantar la embestida oneguense. Cuando
restaban 5 minutos para el final, apareció Villanustre, con un remate
exquisito, para poner el 2 a
0 y tranquilidad absoluta, los dos puntos se iban para casa, chau a la mala
racha de resultados y a subir un escalón en la tabla, paso importante, de cara
a lo que viene. Es verdad que todavía falta mejorar y ajustar algunas cosas,
pero Onega jugó bien y ganó. Resta un partido de la fase de grupos, se viene
Bidón Mata Tiki Tiki y a buscar la mejor posición en la tabla y que la mala
racha de resultados solo sea parte del pasado.



1 comentario:
Onega somos todos, y se transforma la energía cuando hay buenas vibras!
Onega siempre protagonista, nunca abandona!
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