12 oct 2012

Suspiro ganador.

Ay Onega Fútbol Club, usted sí que sabe de atragantamientos a minutos de final y nerviosismo de cualquier estilo y forma!
Este domingo que pasó, un nuevo y recordable Domingo, en donde también hubo un lujoso e interesante guiño divino. Sí, porque fue más allá de cualquier expectativa lo ocurrido en esa cálida mañana dominguera. Y tanto los fanáticos oneguenses como los players que defienden a piel y alma los colores semana tras semana, también saben que estas oportunidades presentadas no tienen que dejarse pasar. Y así fue, y así será.

Al llegar al predio del renombrado exitosamente "Gauchito Gil" en nuestras cabezas se notaba ya un cierto identikit sobre el rival que tenía las agallas de enfrentar al verdiblanco tensión. Y no fue Berardi como todos preveían, sino el equipo de "La Rosa", relegado por falta de puntaje en su Grupo 3. Seguramente Berardi supo al saber que iba a chocarse con los Huevos de oro, dar un paso al costado y dejarle el lugar a los rosados.
Entonces bien, estaba La Rosa, estaba Onega, el juez (de correcta aplicación) y la parcialidad loca (obviamente, la nuestra) ardía en ansiedad y aliento. Ese pitazo inicial descargó tensiones y también alegrías.
Sí, porque aún cuando algunos se estaban atando sus agujetas los Verdes estaban arriba en el Score. Ni hablar unos minutos luego, cuando aún atónitos por ese grito prematuro, se hizo sentir fuertemente el cachetazo verdiblanco. Dos a Cero que prometía mucha acción y poco roce. Pero La Rosa no iba a quedarse de brazos cruzados y sus intenciones para continuar en el camino del campeonato en la Liguilla aumentaban a medida que transcurrían los minutos de la primera parte del encuentro.
Onega F.C., luciendo a rajatabla una firmeza y seguridad cuando había que cuidar propias trincheras, era lo que inclinaba la balanza del resultado de nuestro score. Pero el ataque se encontraba en desuso, y eso perjudicó y mucho a nuestro queridos players. Finalizado el primer telón, Dos a Uno arriba.

Segundo tiempo para el recuerdo de muchos. Se sentía mucho calor tanto dentro como fuera de la cancha, los minutos sucedían a cuentagotas y el empuje de nuestra hinchada fue eternamente infinito. Todo eso, sumando la gran capacidad rival para encontrar huecos donde no los había y lastimar peligrosamente los estandartes de la defensa, fueron hechos que demostraron que Onega F.C. estaba viviendo en una vorágine como pocas a lo largo de este Clausura 2012. Fuerza y aguante, verdiblanco!

Llega el (justo) empate, desesperación pero entereza para enfrentar lo que se viene. Luchadísimos minutos finales en lo que verdaderamente fueron unos Octavos de Final. Así se juegan y así se encaran las fases eliminatorias, eso es lo más importante para remarcar de Onega en este escalón hacia la Gloria.
Sumemos más incertidumbre al relato, cuando a chasquidos de que finalice el show, las Garras Verdes superan nuevamente en el marcador al concretar un Gol que se sintió haber sido realizado por los veintitantos oneguenses que estaban ahí, sufriendo el partido. ¿Creías que la ibas a tener muy sencilla? Si faltaban chasquidos, ahora siquiera un parpadeo para el final del segundo telón. Y en ese momento, sí, llego el empate fulminante. Ese trago amargo que se sintió como pocos. Había que seguir atravesando esa cuerda floja entre seguir ó quedarnos en el camino.

A brillar, mi amor. Éxtasis del alivio, explosión, ardía la Sede Palermo con el corazón verdiblanco. Una vez más, los Cuartos de Final se hacen presente. Hay confianza, hay ganas, hay Pasión, hay todo lo que tiene que haber. ¿Pensas que voy abandonarte, querido Onega? Jamás, tu fuego sagrado siempre estará presente!

P.Zapata (5)

Atenta mirada!

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