Lenta y peligrosamente los fines de semana volvían aparecer junto con aquellos viejos "fantasmas" del pasado. ¿Se acuerdan? Levantarse bien temprano, mirar la casaca verdiblanca y quizá entender que iba a ser una mañana amarga después de una derrota. Aunque saber que siempre dejamos todo en ese verde césped...Pero no! Mejor no hablar de ciertos cosas, dice alguna canción. Esas almas oscuras que pretendían hacerse presente en esta doble jornada deberían quedarse allá lejos, bien lejos.
Y así fue nomás. Sábado y domingo para el recuerdo, anótelo así mi querido lector incondicional. Se hicieron vibrar el ya histórico estadio Muni y el primogénito Palermo. El césped esperaba a los players del verdiblanco para una (nueva) doble función y quedarnos con el grito sagrado de victoria a flor de piel era menester, porque se necesitaba, porque se deseaba, porque se merecía eso.
A modo de resumen comenzamos con el Sábado. ¿Noche de Copa? Cualquier semejanza es pura coincidencia, pero teníamos enfrente nuestro al Santos. Entonces ¡a por ellos! Y claro que sí, la locomotora Oneguense volvió al ruedo como nunca debería haber dejado de hacerlo.
Movimiento uniformemente variados permitieron que la pendiente ofensiva se torne totalmente sobre el arco rival, por decirlo técnicamente. No bajar las brazos significó saber manejar los tiempos y el balón en todas sus dimensiones, no hay otro resultado que no sean las positivas. Santos jamás pudo lograr equiparar con propio talento el ataque paulatino y progresivo que lastimó en seguidas oportunidades al cancerbero rival. Ni Rogerio Ceni sabría que hacer.
¿Resultado Final? 4-1, una buena ventaja que aún podría haber sido mayor (y qué alegría es decir eso). Una festiva noche que no frenaría hasta el día siguiente...
¿Domingo arriba? Si, levantate temprano macho, que O.F.C se hace presente en el campo de juego bien tempranito. Algún que otro fanático habrá trasnochado, se presume...
Dejamos un poco la pasión que mueven los huevos de oro, para continuar con la acción. Quizá suerte, quizá algún guiño del "todopoderoso" Ale Cozzi (¿?), permitió que corra con ventaja antes del pitazo inicial. Con el puntero de la Zona, nada menos: Kika Team. El rival fluorescente no llegaba a la nómina mínima...mínimo una goleada, valga la redundancia.
Simil formación de la noche anterior, la bola comenzó a girar para no parar por arduos cincuenta minutos. Y cuando lo hizo...depositada mansamente junto a la red de enfrente. Más allá de la notable y la definitoria ventaja física, Onega supo siempre mantener el orden (exceptuando minutos finales del match, donde las piernas sintieron el doble turno). Delirio y mucha algarabía al final del encuentro, cruce de miradas, sonrisas, y más desahogos de festejo atragantados aún más añejo que el brindis de fin de año. Epopéyico 9-1 para anotarlos en los libros para la posteridad.
Señoras y señores, hasta aqui lo que fue el 11Ry12R. Sí, los de la resurrección...
P. Zapata (5). -
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