2 jul 2012

Vísperas de buen futuro.


Como se habrán dado cuenta, fieles y queridos lectores, Junio no trajo nuevas publicaciones a nuestro Blog. Sería una excusa injustificada pregonar que no se realizaron porque el "tiempo no lo permitía" ó "se complicaba".
Sincerándose se encuentra el blogger hoy, y confirma que la última recta del controvertido Torneo nos trajo malos y amargos tragos. La redacción se encontraba con sus herramientas de trabajo paralizadas, los sentimientos también. Entonces, al igual que ustedes, nos quedó vivir todo desde afuera y agitar corazones para que las cosas vuelvan a tomar el rumbo correcto. Todos juntos en la misma, con alma y vida.
Aunque las ganas y los intentos incansables por rumbear el timón hacia marea baja, las cosas no salieron como (siquiera) imaginábamos. A esta altura, ya todos el final vivido por Onega F.C: garra para luchar hasta el pitazo final, desconcierto y descontento general al mirarnos unos a otros y entender que, por un tiempo, nuestra participación había finalizado.
Luego de la tristeza lógica y la impotencia por hacer y no conseguir, había que tomar cartas en el asunto y seguir. Seguir con más impetu que nunca quitándonos de encima, cuál reo de sus cadenas, este flojo Apertura. Pero cuando digo quitar lo digo a conciencia, no se equivoqué con mi mi dialecto. Y Onega, como tan bien lo hizo en toda su Historia, vuelve a salir a flote con la fuerte personalidad y la capacidad de diálogo y reflexión que tan pocos grupos poseen como el nuestro.

En el celebrado Día de la Bandera Nacional, Onega decidió izar la propia y volver a las raíces a tráves del trato mutuo y privado. Conocernos unos a otros, reírnos, sonreír al saber que ningún tropiezo nos va a separar.
Dedicamos un extensivo tiempo de la predicha noche. No faltaron los momentos de ardor y éxtasis, logrados por un grupo de pibes y pibas que aumentan día a día la virtud de lograr siempre cosas nuevas. No quedar atascados en el maldito acostumbramiento. Eso es lo que se trata de lograr, sin dudas díficil de conseguir.
Hablando un poco de ello, podemos decir que fue una Reunión Verdiblanca dichosa de haber sido realizada. Cada y uno de los partícipes hicieron nada más y nada menos que ello: participar. Adentrar en el tema, interiorizarse en esta locura sin cieloraso. Aplaudan a este querido Onega, el incansable luchador.
Ahora corre Julio, que nos recibió entre garúas y paisajes grises. ¿Quizá un poco dolido aún por la eliminación? Es probable, pero mucho más feliz por saber que hay augurios de un futuro grato.

P. Zapata.-

Domingos de Sol y Fiesta verdiblanca.-

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