Y en ese plano es donde giró todo lo que sucedió hoy. Sábado extraño, desde malo a bueno.
Como para empezar, la visita de una gran persona y amigo de O.F.C: Alenpu & su pandilla. Resultando esquivo el amistoso pactado para esta mañana, igualmente la pelota tenía ganas de rodar. Y rodó, como tan exquisitamente lo hace siempre.
Todo se encaminaba para ser uno de esos Sábados entrañables, que te llenan el alma de alegría y buenos momentos. Llegado Julio, los rostros de los players (propios y ajenos) se unificaron para convertise en una sola: apatía e indiferencia con este ser que se aprovecha de almas bondadosas y solidarias como las nuestras.
Y estas serán las ÚNICAS líneas que le dedicaré este espécimen, que trata de ser alguien que jamás podrá lograr.
Me refiero a vos, Julito. Nos resignamos a integrarte. No queremos ni necesitamos verte. tu presencia mancha y percude el esplendor de Onega Fútbol Club.
No es cuestión de piel esto. Cuando vos te das cuenta de que material esta formada una persona, ahi te da el resultado de lo que puede llegar a provocar. Y lamentablemente lo logró hoy, una vez más. Alterar a todos los muchachos. Enervarnos. Generar violencia. Dejar de hacer rodar la pelota...
Estamos FERVIENTEMENTE en contra de los actos de violencia que puedan surgir tanto en el estadio como sus alrededores. Y cómo en cualquier otro, que la ocasión no la valga.
¿Como se soluciona esto? El rechazo social. ¿No es suficiente eso? Entonces la Justicia va más allá de nosotros...
Saludos queridas/os Oneguenses, compañeros de tantas emociones, y una sola pasión.
P. Zapata (5).-
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