3 nov 2010

Fue una resistencia

Onega jugó uno de esos partidos que sólo se pueden jugar con el corazón, con la valentía, con el coraje y con el fuego interno que tiene cada uno.

En el verdiblanco eran tan sólo 7 jugadores: Pollo, Nico, Gonza, Fede, Pabli, Crokis y Chacho. Increíble que de 20 jugadores tan sólo sean siete. Edú (ver Sólo faltaba una más) se hizo presente con Denise, la ayudante de campo de Gambetta, quien no pudo llegar por temas laborales.

Onega se paró como pudo, pero no bastó, porque la diferencia de un jugador la hizo notar rápidamente Resistencia que se puso en ventaja a los pocos minutos de juego.
Finalizando el primer tiempo, Oné ya caía por 4 goles. Mucha impotencia, mucha lucha contra la corriente y aún nos falta mucho para llegar a ser salmones, todavía somos un esperma de pez.
En el entretiempo Pollo se quería ir al carajo, quería cagar a trompadas a más de uno. Pabli se quebró, de la impotencia de que el da todo por este sentimiento y a los demás casi ni les importa. Crokis ya no daba más, la rodilla lo aniquilaba, pero por su alma salió al frente de la batalla.

Comienza la segunda mitad, Pablo sale disparados a ganar la pelota y demostrar lo fuerte que intenta volverse. Crokis, el mejor de Onega, jugó una barbaridad y se bancó a más de uno en la marca y en el control de la pelota. Pero no bastó.
Tanta fue la fuerza que tenía Onega en el interior de los corazones que logró descontar en el comienzo, 1-4. Era algo imposible, pero se iba a intentar.

Finaliza el partido, Pollo saco varias en el segundo tiempo, pero por la fuerza que tiene Onega por cada uno de los que fueron. 1-9.

17. Con muchas ganas de volver.

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