Nos paramos para darles el aplauso a Pablo y Nicolás Zapata Estrella.
Pablo, el cinco que mueve los hilos en el verdiblanco. Nico, el defensor aguerrido que siempre juega con un cuchillo entre los dientes.
Estos jovenes de Villa Devoto, parte de la primera camada de Onega, quienes le dieron los primeros pasos a este glorioso club, que aún continúa en formación.
Nicolás, este pibe que lleva la 6 en la espalda, el zurdito. Se la banca en todas, se enfrenta a los más grandes con ese cuerpo escualido y que a veces parece quebradizo, tan fragil. Pero sin dudar, se vuelve gigante y cruza piernas, toma al equipo de la mano y lo levanta en las más fieras con su aliento desde la última línea.
Un gran compañero a la hora de juntarse, el primero en llamar a los demás para organizar algo, el primero que se preocupa por Onega.
El player con más presencias, aún así superando a su hermano Pabli, por tan sólo un par de partidos. Pocos goles en su carrera deportiva, pocas asistencias, pero siempre lo suyo fue llevar a Onega en el corazón y demostrar lo que vale para todos.
Pabli, el 5, el capitán del alma. Es uno de esos jugadores que si no estuviesen entre los ocho, faltaría medio equipo. Es el que te pone un pase y termina en gol, es el mejor asistidor que hemos conocido dentro de nuestro grupo. Es de esos que se carga el equipo al hombro, corriendo por todos los sectores del campo, lo encontramos cruzando a un delantero en el fondo, sacando un lateral, dando el pase gol, convirtiendo desde afuera del área, complicando a las defensas con ese enganche especial que te descoloca hasta los dientes.
Es el amigo que lleva a Onega a todos lados, el que te une y te levanta en cualquier momento. El que te da el empujóncito para la victoria.
Estos son Pablito y Nicolás Zapata Estrella, el menor y el mayor, respectivamente.
En un pan y queso, el primero en elegir, es a Pablito, pero atrás de él, viene Nico. Ya está, tenemos el ataque y la defensa asegurada.
Soñadores, ilusionistas, guerreros, apasionados, mágicos, ideales, especiales. Eso son ellos, son todo para Onega y Onega es todo para ellos.
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