Un fin de semana largo que comprometía a varios de los players verdiblancos, al ritmo del tema "si los vemo´ en un boliche, que quilombo se va armar" pero que (gracias a Dios) no paso a mayores. Un abismo de diferencia con la aberración que resultó ver a Migliore en el "machobus". Mamita querida...
Volvemos a lo nuestro, a lo de siempre. Amistosos queridos! ¿Dónde te habías escondido? Sonrisas al por mayor se observaron en el húmedo césped del Club de Devoto. Nuestro club.
Unos regresos que produjeron en los alrededores del Estadio, cálidos y cerrados aplausos: el que posee libreta roja; y al que le sacaron la roja allá en Puerto Madero. De Edú y Chacho hablamos, claro está.
El espíritu de Onega se hizo sentir como hace rato no sucedía. Con diferentes momentos, diferentes sentimientos, que sin dudas determinaron este encuentro como el más importante de estos dos últimos meses vividos. No es para menos.
Mientras algunos difaman realidades para obtener "alegrías" definitivas, acá no hay lugar para discusión que valga: Onega fue, es y será el colorido, apasionante y maravilloso team del pueblo argentino.
Porque se generan cosas más allá de lo sucedido por el ruedo del balón. Incomparable desde cualquier punto de vista.
Y unas medidas de ello ocurrieron el Sábado, donde se enfrentó al siempre complicado "Equipo de la Rosa", al cuál inexplicablemente se le ausentó el D.T (reestructuración gerencial?).
Y unas medidas de ello ocurrieron el Sábado, donde se enfrentó al siempre complicado "Equipo de la Rosa", al cuál inexplicablemente se le ausentó el D.T (reestructuración gerencial?).
Partido complicado desde el mismisimo momento que los jugadores se ataban los cordones. Para ambos, una muestra para determinar la visión, posicionamiento y equilibrio dónde se encontraba cada cuál. Vastos condimentos para conjugarlo todo en un partido de calidades superlativas. Porque cuando la honestidad y el buen juego son los que arrasan los esquemas, no hay difamación informativa que valga. Y así fue.
Un match que arrancó bastante desconcertante para el Verdiblanco. El Equipo de la Rosa mostraba tiempismo y balance entre sus líneas; Onega trataba demostrar que el tiempo sufrido sin amistosos no generaría contrariedades con el correr de los minutos.
Para alegría de ellos, el primer tiempo finalizaba con una amplia ventaja. Quizá, con una pizca de suerte que siempre es necesaria, pero con el marcador a favor, a fin de cuentas.
No así el Segundo Tiempo, el arrasador y emocionante segundo período del encuentro. Lucimiento individual y grupal, nada menos. Esfuerzo y sacrificio que señalaron quién sería el dueño del balón... El de los Huevos de Oro, señoras y señores.
Templanza y justeza para convertir intentos en goles. Y triunfar, hasta que la última gota de las frentes cayó para significar lo que fue un partido de fútbol con todas las letras. 8-7 final, calurosas ovaciones para todo el grupo presente, de ambos lados.
La llama sagrada tomá forma, una vez más. Dejemos que siga encendiéndose, que aún lo mejor está por venir...
P. ZAPATA (5)
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